«Para Marià Mullerat ser médico y alcalde era un apostolado»

La segunda conferencia cuaresmal organizada por el arciprestazgo de Tarragona invitó, este lunes día 18 de marzo, el P. Pere Cardona, juez delegado de la Causa de canonización de Marià Mullerat y Soldevila, con motivo de su próxima beatificación.

El P. Cardona centró el inicio de su conferencia en la teología del martirio y el sentido que tiene en la Iglesia. «Un mártir siempre es un intercesor, es un testimonio del seguimiento de Cristo, se identifica con Cristo y es un testimonio de esperanza cristiana», dijo.

En un segundo momento destacó algunos rasgos del perfil biográfico de Marià Mullerat, como cristiano, alcalde y médico, puntualizando que «más que fechas y anécdotas hay que entender en qué periodo histórico le tocó vivir y cómo vivió».

«Desde muy joven Marià Mullerat destacó por su compromiso. Fue un alumno que se distinguió por su aplicación, jovialidad, seriedad y por su testimonio y defensa de la fe en todo momento», resaltó el P. Cardona. También lo definió como un joven inquieto, perseverante, que se relacionaba con todo el mundo y que se preocupaba por la indiferencia de la juventud de entonces.

«Para Marià Mullerat ser médico y alcalde era un apostolado. Fue el médico de los pobres y de los indigentes y se ganó la confianza de mucha gente, independientemente de toda ideología y clase social como relatan muchos testigos ». En 1924 fue elegido por unanimidad alcalde de Arbeca, cargo que ejerció durante dos trienios. «Siempre procuró por el bien del pueblo», expresó.

Según el P. Cardona, su buen hacer, también quedó patente en la publicación quincenal que él mismo dirigió, El Escudo, con el lema «defensor de toda sana ideología», que no tenía otro objetivo que unir todos los quien convivían en una misma tierra y trabajaban por un mismo ideal.

«Esta beatificación no consiste sólo en una celebración extraordinaria sino en un acto que, como cristianos de la Iglesia de Tarragona, nos interrogará», dijo. «Marià Mullerat fue por encima de todo un cristiano y nunca renegó de su fe. Nosotros, a partir de su ejemplo, también somos llamados, allí donde sea, a dar un testimonio coherente de nuestra fe», concluyó.